¿Por qué hay niños que sabiendo hablar no lo hacen?

abril 22, 2013
by Kerygma  |   in Sin categoría  |   0 Comment

¿Por qué hay niños que sabiendo hablar no lo hacen?

Paloma se pone en contacto con nosotros para saber si su hija de 5 años tiene un problema o es que en el colegio no le hacen ni caso. Nos cuenta que la profesora afirma que su hija en el colegio no habla nada. “No lo entiendo, si en casa habla correctamente.”

Para poder profundizar más en el problema que nos plantea Paloma le preguntamos si su hija padece alguna minusvalía, algún tipo de retraso, nos responde que no, “Palomita tiene un crecimiento como el de otros niños de su edad”.

Análisis del problema

Descartada una causa orgánica o una deficiencia documentada, le pedimos a Paloma que nos cuente con detalle la entrevista que tuvo con la profesora. Analizando la entrevista podremos obtener datos de relevancia para realizar un diagnóstico aproximado. “Un día que fui a recoger a la niña al colegio, dice Paloma, me dijo que su profesora quería tener una conversación conmigo y con mi marido sobre nuestra hija, quedamos para el día siguiente.

Nos empieza a explicar que en lo que llevamos de curso nuestra hija no ha articulado ni una sola palabra en clase. Que al principio no le extrañó mucho ya que era una niña nueva en el colegio y pensó que Palomita necesitaría un tiempo de adaptación, pero decidió observarla de todos modos.

Después de un periodo de observación de más de un mes, comprobó que no solo seguía sin decir nada, si no que había desarrollado un sistema de comunicación alternativo con las otras profesoras y con sus compañeros de clase, de tal forma que la niña conseguía lo que quería sin hablar. Además había empezado a notar que la niña cuando entraba en clase algún desconocido empezaba a sudar de forma exagerada, fue este hecho el que le llevo a tomar la decisión de llamarnos”.

Después de estos datos le hacemos ver a Paloma que la profesora está muy pendiente de su hija, “Tenéis razón no me había dado cuenta de lo pendiente que ha estado de mi hija”. Entonces, ¿Por qué no habla, si en casa lo hace correctamente?” Le explicamos que por los datos que nos aporta parece que su hija tiene un trastorno que se llama “mutismo selectivo”.

¿En qué consiste el mutismo selectivo?

Las causas pueden ser de diversa índole. Se trata de un trastorno aprendido, ni hereditario, ni congénito, que rodeado de unas circunstancias hace que se desarrolle. Entre estas circunstancias, se encuentra el contexto escolar y el clima familiar, es decir la forma de relacionarse que tiene padres e hijos.

Paloma se queda extrañada y exclama “¡La causa puede ser la forma en que tratamos a nuestra hija¡ No lo entiendo.”

Le explicamos que aunque las formas de relación entre padres e hijos es propia de cada familia, al final existen una serie de patrones comunes que hacen que hay varios tipos de familias. Por ejemplo a familias autoritarias. En éstas, el criterio de actuación sólo es el de los padres. Se obedece sin rechistar, sin opinar, las cosas se hacen porque si. Paloma interrumpe “No nosotros no somos de esas formas.

Un siguiente tipo de familias son las contradictorias, el criterio que sirve de guía para la actuación de las personas está en función del estado de ánimo y de humor de los padres. Los mismos hechos unos días esta realizarlos correctamente y otros son un desastre
“¡Qué barbaridad!” dice Paloma, “¿Cómo pueden saber esos niños cuando hacen las cosas correctamente?” “Mire –me dice- yo estoy todo el día pendiente de Palomita, la llevo y la traigo del colegio todos los días siempre en coche, aunque el colegio está a la vuelta de la esquina, para que no coja frío y así además pueda dormir un ratito más. Al medio día viene a casa a comer, la comida que yo hago es más sana y está toda muy cortadita, las verduras sin hebreas y la siesta la duerme en su casa.

Algunas madres, continúa Paloma con su explicación, me dicen que mi hija es la única que no va a la piscinas, que por que no va, si se lo pasan estupendamente. ¡A la piscina en invierno! se puede enfriar. Fíjese, añade, si desde que ha nacido no la he dejando con nadie, me la llevo a la compra, a hacer recados ¡Cómo la voy a dejar con alguien!

Mira Paloma la forma de reaccionar con tu hija es el de sobreprotección, y es otro de los factores que puede hacer que se desarrolle este trastorno. Con tu afán de darle a la niña la mejor, de que no le pase nada, de que no sufra, las estas sobreprotegiendo y esto no es bueno para la formación de tu hija como persona.

Me mira pensativa y dice: “Ahora que lo dices, mi madre de vez en cuando me dice que protejo a mi hija demasiado, que le deje hacer más cosas sola, pero no le hago ni caso, pienso que son cosas de ella”.

No son cosas de ella, la niña podría hacer alguna cosa sola sin que le pase nada. Tu hija, seguimos explicándole, ha tenido muy poca relación con otras personas entonces ha perdido el interés por el mundo que le rodea, su actitud es una conducta de evitación.

Solución

Pasa un rato largo en el que Paloma está como ausente, respira hondo y dice “Bueno, y ahora que hago ¿Tiene solución?”.

Por supuesto que tiene solución. Necesitará primero un diagnóstico exacto y en función de éste, su tratamiento. La intervención va dirigida a los tres grupos de influencia que el niño tiene. Por una parte, la familia tiene que cambiar el modo de relacionarse con la niña. Dejarla que haga algo por ella misma, fomentar alguna actividad en la que estén implicados sus compañeros y no necesite hablar mucho, como por ejemplo: la piscina. Favorecer la relación de su hija con otros niños durante el fin de semana y servir de mediador entre ambos para que haya una comunicación entre ellos reforzando cualquier inicio de comunicación. “¡El fin de semana!”, exclama Paloma “Pero si hay que ver a los abuelos”.

Efectivamente tu hija debe estar con sus abuelos, pero es más necesario que se relacione con niños de su edad. Este cambio de la forma de actuación entre padres e hijos tiene que hacerse de forma regulada, sistematizada y diseñada por un profesional.

Otro ámbito de actuación que debe modificarse es la escuela. La profesora deber ser cooterapeuta. Su papel, puesto que ella es la que está mas horas con Paloma y otros niños, es el de informar de cualquier cambio que se produzca en el comportamiento de Paloma. En el aula, debe de partir de aquello que el niño sepa hacer, aunque necesite algo de ayuda. Si la metodología es por zonas, que en la suya este aquellos niños con los que tiene una mínima relación.

Paloma se queda muy contenta con la explicación y dice que empecemos en seguida el tratamiento con su hija, que hará todo lo que le digamos y que contamos con toda la colaboración del colegio.

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